Conciliar para vivir en paz

3 Mar 2017

No hay camino para la paz, la paz es el camino.

Mahatma Gandhi

¿Por qué tengo que conciliar?

Es la pregunta que muchas personas se hacen al enterarse que deberán pasar por la conciliación como paso previo, ya que la Conciliación es un requisito de procedibilidad necesariamente previo a los procesos judiciales en materia de familia.

Las personas cuando tienen un conflicto muchas veces lo interiorizan, lo guardan, en vez de buscar cómo solucionarlo. Nos cuesta dialogar con aquel con el cual tenemos un problema.

Nos negamos nosotros mismos a solucionar nuestros conflictos. Ponemos un montón de argumentos delante, es como levantar una pared tan alta que no podemos traspasarla.

¿Cómo es mi manera de ver el problema?

Cada persona tiene un estilo diferente frente al conflicto. Todos hemos escuchado la frese “perdono, pero no olvido”. No hay frase más dañina que esta. Y vamos por la vida cargando un peso que nos resta energía, que nos quita alegría, que nos roba felicidad.

Cada vez que viene una persona a solicitar el servicio de conciliación toma un tiempo importante en decir lo mala que es la “otra persona”, todo el daño que le ha hecho. Y por un lado es natural porque las personas vienen imbuidas de mucho dolor, detrás de cada historia hay muchos sentimientos, hay una historia de sufrimiento. Es como estar en el confesionario, escuchando el padecimiento que viven las personas.

Ellos no tienen la culpa, nos han educado así, confrontacionales. ¿Cuándo un niño regresa a casa de la escuela y sus padres le preguntan cómo te fue? El niño inocente, cuenta a sus padres que un “compañerito” le pego. El papá le dice: “mañana le pegas tu” cuidado con no hacerlo, porque si no, te pego yo. Otra frase letal, para mi es esa que dice: “el vivo vive del zonzo, y el zonzo de su trabajo”.

Entonces cuándo nos preguntamos ¿por qué en los hogares hay tanta violencia?, ¿por qué un hombre al terminar una relación de pareja, no solo abandona a la que fue su mujer, sino que también abandona a su hijo(a)? e inclusive no le quiere acudir con la pensión alimenticia. Vamos encontrando las respuestas en patrones de educación y conducta, las cuales se van complejizando mas si vemos el colectivo de la sociedad.

Cómo podemos hacer los conciliadores para dar vuelta a este estilo, ayudando a la persona a ver su problema desde el otro lado, buscando alternativas para vivir de una manera más positiva y ética. Para eso hay que darle luces, ser creativo, empático y acompañarle a que se ponga delante de su problema de una manera diferente.

La Conciliación Extrajudicial está orientada hacia el logro de una Cultura de Paz, una cultura que deja atrás el conflicto, propiciando el diálogo racional e integrador entre las partes. Por tanto, la conciliación es una práctica ética constructora de una cultura de paz.

Creo profundamente que la Conciliación nos puede conducir por un camino alternativo para aliviar nuestros sufrimientos, que nos puede enseñar a vivir de manera sana, construyendo nuevas formas de relacionarnos, donde prima necesariamente la voluntad de las partes. Tal vez podemos parafrasear al poeta que decía cuando tu cambias, todo cambia. No es fácil. Tomará tiempo, pero si queremos, podemos ponernos en camino.

Soy Conciliadora Extrajudicial, con especialización en familia, Árbitro. Diplomada en Teología, Religión y Cultura por la Universidad Antonio Ruíz de Montoya. Experta en manejo de conflictos.

Miembro de la Asociación Edificando la Paz, Embajadora en Perú del Foro Internacional de Mediadores Profesionales FIMEP – Universidad de Loyola Andalucía y Directora del Centro de Conciliación Yarnold.

Católica, con un profundo sentido ecuménico, creo en el pluralismo y la libertad religiosa. Me gusta el arte, sobre todo el teatro y la música. Mi plato favorito es el ceviche. Gozo de cocinar sobre todo si es para los buenos amigos. Mi libro favorito: “Los Miserables” de Víctor Hugo.

Rebeca Yarnold

Directora, Centro de Conciliación Yarnold

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