Pensión de alimentos: entre lo legal y lo ético

8 Mar 2017

“Pensemos en los hijos abandonados a su suerte, niños en la calle, sin educación, ni atención sanitaria, en los chicos maltratados a los que les roban su infancia y su juventud.
Es una vergüenza para la sociedad y un grito de dolor dirigido directamente al corazón del Padre”

Papa Francisco

Una de las solicitudes más frecuentes en el tema conciliatorio es la petición de alimentos. La cual la mayor parte de veces es presentada por la madre, quien viene a solicitar alimentos en favor de sus hijos. Pero no es exclusivo de las mujeres, porque algunas veces también lo solicitan los padres para sus hijos cuando son ellos quienes ejercen la tenencia.

¿Qué es el derecho de alimentos?

Derecho de alimentos o pensión de alimentos es todo aquello que se necesita para el sustento del menor, entendiendo por alimentos no solo lo comestible sino también las necesidades de estudio, salud, vivienda, vestimenta y recreo.[1].

El abandono no solo económico, sino moral en el que se encuentran miles de niños en nuestro país, el cual grava profundamente las posibilidades de desarrollo de éstos, debido a que la mayoría de sus madres no podrá asumir completamente sus necesidades y no tendrán las herramientas necesarias para enfrentar la vida cuando sean adultos, debido a que no habrán podido estudiar y calificarse para competir en la vida con las herramientas adecuadas que exige estos tiempos.

Sabemos que estamos ante un problema complejo, el cual no tiene una única respuesta, pues podemos abordarlo desde lo social, lo moral, lo cultural, lo económico, lo legal, etc.

¿Por qué para la mayor parte de hombres les es muy fácil desvincularse de sus hijos y despreocuparse totalmente de sus necesidades y su futuro y para las madres no?

Esto por supuesto no es exclusivo, ni tenemos ningún tipo de parcialidad. Es solo lo que vamos constatando en nuestra participación desde la Conciliación. Quiero resaltar pese a las estadísticas a aquellos padres (varones) que sin importar el tipo de relación que tengan o hayan tenido con sus parejas han sabido separar esto y valorar su relación de padres con sus hijos y son verdaderamente un ejemplo.

El Perú tiene en el registro de deudores alimentarios (REDAM) del Poder Judicial hasta la fecha, 2.655 personas registradas. Con la información publicada en el portal www.casillas.pj.gob.pe, el juez puede disponer el embargo de los bienes, ya sean propiedades muebles o inmuebles, inclusive de sus propias remuneraciones.

La ministra de justicia, Marisol Pérez Tello en un mensaje en enero del presente año dijo que su despacho estaba estudiando medidas para que la omisión de alimentos ya no se castigue con cárcel. La ministra afirma que esta medida podría reducir hasta en un 50% la carga procesal, ya que la demanda de alimentos en nuestro país es la que ocupa el primer lugar en la estadística. Frente al mismo tema la Defensoría del Pueblo evalúa una iniciativa para que los deudores cumplan una pena de trabajos comunitarios remunerados que les permita pagar las mensualidades.

A pesar que los procesos de alimentos son sumarios (es decir prioritarios, rápidos) una demanda de alimentos en nuestro Poder Judicial puede durar entre uno y dos años. Además, que la demandante debe contar con los servicios de un abogado. Luego de este tiempo y con una sentencia, tampoco tiene garantizado que recibirá la cantidad asignada para el sostenimiento de su hijo(s), porque entra a tallar otros temas como el que muchas veces vemos en la práctica que el padre demandado se declara en indigencia, otros renuncian a sus empleos con tal de no asistir con la pensión (aunque parezca increíble), otros simplemente “desaparecen”.

La conciliación en el tema de alimentos va a ofrecer a ambas partes una solución rápida y económica a su problema.

Es totalmente discreta con respecto a una demanda en el Poder Judicial, porque solo se redactarán los acuerdos a los que hayan arribado las partes con la ayuda del Conciliador y no todo lo que ambos hubiesen manifestado durante el proceso Conciliatorio, lo cual será siempre más saludable para ambos padres y para sus hijos. Pero lo más importante es que se busca el bien superior del menor.

Para dar luces compartimos las palabras del Papa Francisco: “Pensemos en los hijos abandonados a su suerte, niños en la calle, sin educación ni atención sanitaria, en los chicos maltratados a los que les roban su infancia y su juventud. Es una vergüenza para la sociedad y un grito de dolor dirigido directamente al corazón del Padre”, afirmó.

Un hijo nunca debe ser considerado un error, y la sociedad entera estamos llamados a asumir nuestra corresponsabilidad en estos temas, no dejar sola a la madre y a los hijos abandonados. El estado debe ver cómo afrontar este tema tan doloroso, debe haber sanciones morales, publicas para estos padres infractores. Se debe educar tempranamente en responsabilidad desde el hogar y la escuela para que no lamentemos tardíamente estos hechos, y luego no nos preguntemos porque la delincuencia, porque la violencia y otros temas mas.

Termino con un párrafo del poema de José Saramago. “Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje. Sí. ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo… EL MAS PRECIADO Y MARAVILLOSO PRÉSTAMO ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos»

[1]  Rojina Villegas, R. (2006). Derecho civil mexicano. Tomo II: Derecho de Familia. México: Porrúa, p. 167.

Soy Conciliadora Extrajudicial, con especialización en familia, Árbitro. Diplomada en Teología, Religión y Cultura por la Universidad Antonio Ruíz de Montoya. Experta en manejo de conflictos.

Miembro de la Asociación Edificando la Paz, Embajadora en Perú del Foro Internacional de Mediadores Profesionales FIMEP – Universidad de Loyola Andalucía y Directora del Centro de Conciliación Yarnold.

Católica, con un profundo sentido ecuménico, creo en el pluralismo y la libertad religiosa. Me gusta el arte, sobre todo el teatro y la música. Mi plato favorito es el ceviche. Gozo de cocinar sobre todo si es para los buenos amigos. Mi libro favorito: “Los Miserables” de Víctor Hugo.

Rebeca Yarnold

Directora, Centro de Conciliación Yarnold

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