Una solución constructiva al divorcio

20 Nov 2016

El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres,
donde la libertad y el amor florecen,
no es una oficina, ni un comercio, ni una fábrica.
Ahí veo yo la importancia de la familia.

Gilbert Keith Chesterton

Hasta que la muerte nos separe, es una frase que repiten la mayor parte de las parejas el día feliz de su boda. No obstante, no muy lejos de esa fecha vemos cada vez con más frecuencia que mucho antes de la muerte, las parejas deciden romper ese vínculo.

Muchas son las razones para que las parejas lleguen a esta situación límite, en la que deciden terminar su relación. Los divorcios son cada vez más comunes en el mundo entero y esas relaciones que vivieron nuestros abuelos y nuestros padres, en las cuales celebraban 50 años o más de vida juntos, son cada vez más raros. Para el año 2015, en el Perú se registraron 86 191 matrimonios civiles y 13 757 divorcios (fuente RENIEC).

Las dos modalidades de divorcio más usadas últimamente por las parejas son el mutuo acuerdo (35%) –llamado también ‘divorcio rápido’ porque se puede hacer en las municipalidades y notarías– y la separación de hecho (60%), que puede ser iniciada por uno de los miembros de la pareja, siempre y cuando se demuestre una separación de dos años, o cuatro años si hay niños menores de edad. “El 5% restante opta por divorciarse acogiéndose a una de las otras 11 causales contempladas en el Código Civil”.

Frente a esta realidad la Iglesia católica también se ha pronunciado, el Papa Francisco escribió “Amoris Laetitia” (La alegría del amor). Exhortación Apostólica sobre el amor en la familia en marzo del presente año. El documento pretende dar luces frente a los crecientes desafíos que atraviesan todas las parejas, no solo las católicas.

La conciliación familiar asume el reto de restaurar los necesarios canales de comunicación entre los que han dejado de estar unidos por vínculos matrimoniales o afectivos. Para esto es necesario la cooperación de ambas partes en la toma de decisiones respecto a sus hijos, vivienda, bienes, pero sobre todo como vivirán esta relación ya separados a futuro, etc.

Algo que es no solo un estímulo, sino una fortaleza que ofrece la Conciliación en Familia es la confidencialidad absoluta del contenido de las sesiones que conforman la audiencia de conciliación extrajudicial. Pues la gran carga emocional con la que suelen llegar las parejas es no solo dolorosa, sino increíble, de eso podemos dar cuenta todos los Conciliadores que tenemos la tarea de acompañar estos procesos. Por esto, no es posible improvisar en una Conciliación de Familia, sino entrar a este proceso con la responsabilidad y profesionalismo que esta materia exige.

El objetivo no es solo que los conciliantes puedan arribar a acuerdos que les haga retomar su vida en otro estado ya separados, es muy importante que recuerden que hay lazos que se mantendrán por siempre entre ellos como son los hijos, y que eso exige mucho de cada uno. Para esto no hay modelos, cada realidad nos exige propiciar una estrategia personal.

El principio del interés superior del niño o niña, también conocido como el interés superior del menor, es un conjunto de acciones y estrategias que usamos los conciliadores a lo largo del proceso, tendientes a garantizar un desarrollo integral y una vida digna, así como las condiciones materiales y afectivas que permitan vivir plenamente y alcanzar el máximo de bienestar de los menores.

Para los conciliadores extrajudiciales y especializados en familia, el principio antes citado, no solo es uno de los puntos principales que nos animan y desafían en el desarrollo de nuestro trabajo, sino también que es la ocasión de poder trascender transformando la relación de tantas familias que llegan totalmente bloqueadas por su conflicto, sumidas en su dolor y que al terminar el proceso, puedan salir de nuestros despachos personas que pueden mirar el futuro con respeto, madurez y optimismo.

Soy Conciliadora Extrajudicial, con especialización en familia, Árbitro. Diplomada en Teología, Religión y Cultura por la Universidad Antonio Ruíz de Montoya. Experta en manejo de conflictos.

Miembro de la Asociación Edificando la Paz, Embajadora en Perú del Foro Internacional de Mediadores Profesionales FIMEP – Universidad de Loyola Andalucía y Directora del Centro de Conciliación Yarnold.

Católica, con un profundo sentido ecuménico, creo en el pluralismo y la libertad religiosa. Me gusta el arte, sobre todo el teatro y la música. Mi plato favorito es el ceviche. Gozo de cocinar sobre todo si es para los buenos amigos. Mi libro favorito: “Los Miserables” de Víctor Hugo.

Rebeca Yarnold

Directora, Centro de Conciliación Yarnold

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